1997, finales de Agosto.
Hay varias cosas que nunca olvidaré:
- La sed insaciable que sufría, bebía un vaso de agua y al posarlo de nuevo en la mesa la sed volvía a ser irresistible. Mi madre fue la primera que se percató de esa insaciable sed que tenía, y como si de un sexto sentido se tratara (hay que decir que mi madre siempre ha sido capaz de predecir cosas increíbles en cuestiones de salud, hubiera sido una gran médico) consiguió que visitara la clínica para hacer unos análisis.
- Los 66 kilos que llegué a pesar, fruto de la cetoacidosis....
- Las dos cajas de bombones que me comí antes de que recoger los resultados de los análisis, por si acaso.
El diagnóstico estaba claro: Diabetes Mellitus Tipo 1, una enfermeda crónica e incurable.
A un pesimista se le puede caer el mundo encima por lo que su vida cambiaría a partir de ese momento, o podría quejarse por no nacer unos años después(cuando la cura definitiva ya esté inventada), pero a un optimista como yo, sólo le queda dar las gracias por no haber nacido 80 años antes, por que entonces no duraría más de una año sin insulina.
Para los que no lo sepan, la Diabetes Mellitus Tipo 1 es una enfermedad que se resume básicamente en que las células beta del páncreas dejan de producir insulina (hormona encargada de la síntesis de los azúcares para convertirlos en energía).
La primera cita con el especialista (Endocrinólogo), algo muy intenso. No recuerdo haber recibido jamás tanta información vital en un solo día.
En muy pocas horas ya estaba familiarizado con muchos nuevos conceptos, insulina, hipoglucemia, raciones de hidratos de carbono y muchas cosas más...
Los días posteriores fueron de constante aprendizaje, 3 pinchazos al día, una dieta a seguir, la primeras hipoglucemias, etc.
El shock inicial es grande, pero poco a poco te das cuenta de que es una enfermedad que estará siempre contigo, pero con la que puedes convivir perfectamente y llevar una vida prácticamente normal y hay muy pocas cosas que no podrás hacer.
A día de hoy, soy feliz y hay muy pocas cosas que me haya propuesto que no haya conseguido. Con esto quiero decir que no importan los obstáculos que aparezcan en el camino, seguid vuestro rumbo y sed fieles a vuestros sentimientos.